18 de Enero de 2023

Movimientos recientes de las tasas de interés en Chile

Elías Albagli – Gerente de División de Política Monetaria
Guillermo Carlomagno – Jefe de Departamento de Análisis de Coyuntura
Nicolás Eterovic – Jefe de Grupo de Precios y Mercados Financieros

Entre agosto de 2020 y septiembre de 2022 las tasas de interés en pesos a 10 años subieron más de 500 puntos base, hasta superar el 7%. En el mismo lapso, las tasas más cortas, a 2 años, subieron algo menos de 1000 puntos base, hasta 10,3%. A partir de septiembre pasado, parte de estos aumentos se han revertido y actualmente las tasas largas se ubican en niveles algo sobre el 5% y las tasas cortas algo por debajo de 7% (gráfico 1). En este post analizamos las causas de estos movimientos y sus consecuencias para la evolución de la economía. En todo caso, es importante tener presente que este blog informa sobre aspectos técnicos del mercado de renta fija. Por lo mismo, no busca dar señales sobre la política monetaria, la que se discute en las Reuniones de Política Monetaria.

 

 

La fuerte alza de la inflación desde mediados de 2021 requirió un cambio de estrategia de política monetaria muy significativo, lo que explica buena parte del aumento de tasas de mercado de plazos cortos. Ello implicó que la curva de rendimientos cambie su estructura habitual, creciente con el plazo, a una estructura invertida en la que las tasas largas son menores que las cortas. Entre otros elementos, esto reflejaría expectativas de recortes de TPM hacia adelante en un contexto de desaceleración económica y menores expectativas de inflación. Según se destaca en publicaciones previas de miembros del Banco Central, este fenómeno de curva invertida se ha estado observando desde hace cerca de un año.

Si bien una política monetaria contractiva afecta las expectativas de tasas en el futuro, en diversas oportunidades el Banco Central ha destacado el aumento de la incertidumbre política y económica local como el determinante principal del aumento de las tasas largas observado en 2021 y 2022 (ver, por ejemplo, Recuadro II.1 IPoM de septiembre 2021 y Recuadro V.1 IPoM de diciembre 2021). Esa conclusión se apoya en parte en los resultados de descomposiciones de tasas largas que surgen de dos metodologías alternativas. Por un lado, la descomposición de la tasa a 10 años en sus componentes neutral al riesgo y de premio por plazo muestra que el aumento que tuvo lugar desde agosto de 2020 se explicó en su mayoría por el mayor premio por plazo (gráfico 2). Por otro lado, estimaciones que explotan la relación entre las tasas de interés y el mercado accionario para extraer shocks estructurales (ver Recuadro V.1 IPoM de diciembre 2021 y Gráfico II.4 IPoM de diciembre 2022) entregan una lectura similar: El aumento de las tasas entre 2020 y 2022 se explicó principalmente por el aumento del premio por riesgo local y en menor medida por perspectivas de política monetaria más restrictiva (gráfico 3).

 

 

 

Según la misma descomposición, en los últimos meses la dinámica de las tasas largas ha estado determinada por tres factores fundamentales. En primer lugar, la mitigación de fuentes de incertidumbre local ha contribuido a la compresión de los premios por riesgo. Segundo, se han ido reduciendo las principales fuentes de las presiones inflacionarias —el consumo interno, la depreciación cambiaria idiosincrática y los factores globales asociados a los precios de commodities y cuellos de botella—, lo cual ha reducido las perspectivas para la TPM. Por último, y en la dirección opuesta, ha tomado fuerza un nuevo elemento externo asociado a la política monetaria de Estados Unidos, que ha presionado las tasas locales al alza.

La caída de las tasas largas locales —que siguen elevadas en la comparación histórica— podría generar mejores condiciones para la inversión en el margen, en particular, por tratarse de una caída asociada a la compresión de los premios por riesgo local, que son especialmente dañinos para la inversión (ver Recuadro V.1 IPoM de diciembre 2021). No obstante, los desequilibrios macroeconómicos acumulados durante 2021 y 2022 aún no han sido resueltos, por lo que la política monetaria se mantiene en terreno claramente contractivo, sosteniendo las tasas reales cortas en niveles altos en la comparación histórica (gráfico 4). En todo caso, si bien las perspectivas de política monetaria contractiva continúan siendo la principal causa del aumento de las tasas cortas, su efecto ha disminuido en el margen (gráfico 5).

Con todo, las mejores perspectivas para la inversión producto de la mitigación de la incertidumbre local, en un contexto de política monetaria aún restrictiva, podría contribuir una convergencia macroeconómica más equilibrada.

 

 

 

Las opiniones vertidas en este Blog no necesariamente representan la visión del Consejo del Banco Central de Chile.